Reforma Migratoria en Estados Unidos a un Paso de la Realidad ©
Ben Bustillo – Prohibited its
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Demócratas y Republicanos están de acuerdo en establecer un camino hacia
su aprobación. ¿Pero, qué está en juego, y qué es lo que básicamente se proyecta
como la última fase que se convertiría en ley?
Los resultados ineficaces de la campaña presidencial de Mitt Romney con
sus arengas en contra de los latinos influenciado por la nueva estrategia
creada por los famosos “omnipotentes” seguidores del partido del té, la pérdida
de escaños tanto en el congreso como en el senado del partido republicano y el
gran número de votos latinos obtenidos por el Presidente Obama en su
reelección, han sido factores influyentes para que los tradicionales
republicanos como John McCain y Lindsay Graham afronten abiertamente una
reforma migratoria en Estados Unidos.
El salto dramático se reflejó mucho más esta semana pasada cuando Eric
Cantor - republicano y jefe de la mayoría del congreso - apoyando el DREAM ACT
dijo que “los hijos no deben pagar por los pecados de sus padres,” indicando su
cambio de actitud concediendo que la reforma migratoria debe dar a los hijos de
los indocumentados un camino a la ciudadanía, y quizás para todos, algo que
persiguen Obama y la mayoría demócrata.
Antes de continuar con este artículo debo aclarar tres palabras:
ilegales, amnistía y ciudadanía. La primera es el término con que la prensa y
el ente común se refieren a los once millones que no tienen residencia legal en
Estados Unidos. La palabra ilegal, no es la correcta, pues la misma
presidencia, senadores y congresistas serían ilegales al conspirar para hacer
leyes que ellos mismo violan. Y si lo analizamos desde el punto de vista
geográfico o histórico, los indios americanos y mejicanos tendrían más derecho
de llamar a los anglosajones ilegales, que a los indocumentados a quienes
quieren presentar como parias del sistema. La definición correcta es
indocumentados.
Los republicanos quieren abolir completamente cualquier proceso que se
asimile a algo llamado “amnistía”, porque al aplicar este término implicaría
que se les diese la residencia inmediatamente se apruebe la reforma a todos los
solicitantes, saltando el turno de decenas de miles que han estado esperando su
residencia por varios años de acuerdo a las leyes actuales. Eso sucedió en la
reforma de 1986 conseguida por Ronald Reagan, un republicano.
Y cuando me refería a la ciudadanía, es porque los republicanos de
tendencia extrema derecha, no quieren que los indocumentados tengan este derecho.
Actualmente, para recibir la ciudadanía, el solicitante tiene que haber sido
residente por 5 años. Hay una excepción para los enlistados en las fuerzas
armadas.
Pero los republicanos tradicionales culpan a los seguidores del partido
del té de la baja de simpatía que goza su partido ante la nación, y aún dentro
de sus propias filas. Por eso es que se espera una mayor cooperación más con el
Presidente Obama. Sin embargo, este proyecto de ley no partirá del congreso
sino del senado.
Una comisión bipartidista compuesto por cuatro senadores de cada partido
incluye un republicano de los hispanos más prominentes ascendente en
popularidad, Marco Rubio, senador por el estado de Florida de descendencia
cubana. Tiene esqueletos en su closet, pero los ha sabido superar y
establecerse dentro de la maquinaria política. Los otros tres son John McCain,
de Arizona, Lindsay Graham del Sur de Carolina, y Jeff Flake, de Arizona. Dos
senadores republicanos del estado de Arizona, el tan odiado estado por los
latinos, y con ideas diferentes a qué se debe aprobar. Sin embargo, McCain es
un veterano político y Flake, un ex – congresista elegido recientemente Senador
en las pasadas elecciones del 2013. Un “verdadero conservador” que puede votar
con los demócratas y quien apoya la reforma migratoria.
Los cuatro senadores demócratas son Dick Durbin de Illinois, Charles
Schumer de New York, Robert Menéndez de New Jersey (anda en problemas
últimamente) y Jeff Bennet de Colorado.
John Boehner, republicano y presidente del congreso, quien se deja
influenciar por los seguidores de los divisionistas del partido del “té” y está
en constante beligerancia con el Presidente Obama, ha tomado el papel de
esperar a ver qué saca el senado. Una vez sea aprobado en esta cámara, sigue al
congreso para su deliberación, aprobación como llega o con reformas, luego se
reconcilian las dos aprobaciones, y la mandan al presidente para su firma. Es
entonces cuando se convierte en ley, efectiva a la fecha negociada.
Pero el optimismo general de su aprobación es porque los votos de los
republicanos tradicionales están contados privadamente a su favor, así como lo
hicieron para evitar el precipicio fiscal.
Reforma de 1986
Los puntos básicos de esta última reforma fueron: obligación de los
empleadores de comprobar el estado legal de sus empleados (aunque funciona
teóricamente, los empleos de ciertas industrias siguen siendo ocupados por
inmigrantes indocumentados con documentación falsa); prohibición de emplear
indocumentados con consecuencias civiles y criminales (así de rápido como
despiden estos empleados, igualmente se contratan sin importar lo que diga la
ley, y siempre hay quien los ocupe); legalización de trabajadores del campo
(los que lo hicieron, dejaron estos trabajos generando la misma necesidad), y
documentar a todas las personas que entraron antes del 1º de enero de 1982 y
hubiesen continuado ininterrumpidamente residiendo en el país con la condición
de que pagaran sus impuestos y una penalidad.
¿Qué se está contemplando actualmente?
Exactamente igual al párrafo anterior con las siguientes adiciones:
mejor control a la frontera con Méjico, incluyendo la construcción y extensión
de longitud de un muro divisorio (paradójico que el país que se jacta de tener
una democracia absoluta divida una humanidad al estilo berlinesco, o judío como
en Cisjordania) y a las entradas y salidas de los inmigrantes en todos los
puertos de entrada; aprobación temporal de un permiso de trabajo y garantizando
un puesto al final de la línea de espera; pasar un chequeo criminal; aprender
inglés; pagar sus impuestos; aprender civismo é historia de Estados Unidos;
reformar las leyes de inmigración; formar un sistema eficaz que prevenga el
robo de identidad y permita una verificación inmediata del estado legal del
empleado; y por último, establecer un sistema que permita la entrada de
trabajadores futuros especializados en ciertas ramas técnicas, como también
para trabajos temporales en la industria agrícola.
Obama, para complacer a los liberales, quiere que los requisitos de esta
reforma favorezcan también a las personas del mismo sexo casadas incluyendo a
sus hijos, si los tienen. ¿Cuáles son las probabilidades? ¡Mínimas! Aunque
Estados Unidos se está suavizando moralmente ante los LGBTI, al conservatismo
republicano extremista le falta mucho salir del closet todavía. Pero pedirlo,
no le cuesta nada al Presidente Obama. Al fin y al cabo, su capital político
continuará creciendo desde fuera del ruedo una vez termine este último período
presidencial.
Sugerencias
Lo más factible es que se establezca una fecha límite de entrada; por
eso sugiero que esas personas comiencen a reunir todo tipo de documentación,
como cartas recibidas por familiares, recibos de todo tipo, declaración jurada
y atestada ante notario público de personas que puedan aseverar permanencia
desde esa fecha.
Las declaraciones de impuestos van a ser los documentos más importantes,
van a ser obligatorias y por ende el pago de los impuestos correspondientes al
gobierno federal y estatal, si donde viven hay impuestos estatales. Si
trabajaron con un número de seguro social falso, esas formas son necesarias,
pero antes de preparar los impuestos hay que obtener un número (ITIN) que
supersede al seguro social y es válido únicamente para presentar declaraciones. Con un buen preparador de declaraciones
de renta, se puede evadir o minimizar legalmente el pago de impuestos, a la vez
que se reúne el requisito de declarar.
Si tiene familiares en Estados Unidos que no tengan la
visa de residente, sugiéranles que se comiencen a preparar, porque la
probabilidad de que esta vez se haga realidad es casi un hecho, algo que no ha
existido en los últimos 27 años.
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